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Por que soy Bautista Reformado. 8. Nuestras Creencias I

Contenido Confesión de fe Bautista de 1689

Nuestras Creencias. Primera Parte

Uno de los graves errores que han sido cometidos entre los que han profesado la fe cristiana a lo largo de la historia de la Iglesia ha sido darle más importancia a la ortopraxia (la práctica de la vida cristiana correcta) que a la ortodoxia (la creencia cristiana correcta). 
Muchos en nuestros tiempos han argumentado que el deber de la iglesia es enfatizar la práctica y no tanto la doctrina; la vida “en el Espíritu” y no “la letra,” como si la Biblia pusiera a una por encima de la otra.
La realidad es que las Escrituras le dan importancia tanto a la ortodoxia como a la ortopraxia. Sin embargo, es claro que en ellas se nota que la ortodoxia informa la ortopraxia. Ambas son importantes, pero una sucede a la otra. 
Nadie puede ser cristiano si no cree primero la doctrina, y nadie puede creer la doctrina si primero no es cristiano. La verdad es que el cristianismo sin doctrina no es cristianismo. Y la Biblia tienen mucho que decir al respecto.
El Señor Jesús, antes de Su ascensión, les dijo a Sus discípulos, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden [literalmente=que obedezcan] todas las cosas que os he mandado.”   
Aquí tenemos el más claro ejemplo de lo que se nos pide como cristianos. Nuestra misión es, habiendo ido a las naciones, predicar el evangelio con el fin de que Dios convierta pecadores y los haga discípulos de Cristo. A éstos debemos, entonces, bautizar en el nombre del Dios trino, y ellos, luego, deben obedecer o practicar el cristianismo. 
Sin embargo, noten las palabras del Señor, “enseñándoles que guarden/obedezcan todas las cosas que os he mandado.” El mandato para los nuevos creyentes es obedecer al Señor habiendo sido instruidos primero en la doctrina que el Señor les enseñó a sus hermanos primero.  
Es decir, la doctrina informa la práctica cristiana; la ortodoxia informa la ortopraxia. 
Y esto fue algo sumamente importante para los Bautistas Particulares del siglo XVII y lo es para nosotros como iglesia local. No se trata de si nosotros como iglesia local tenemos una doctrina específica, sino de cuál es la doctrina que tenemos como iglesia local; no se trata de si tenemos una doctrina, sino que lo importante es saber de quién es la doctrina que tenemos.
Pablo le dijo a los Efesios,
Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.” 92
El cristianismo se basa en la doctrina o en la enseñanza de Jesucristo. Lo que practica el cristiano es lo que ha aprendido de su Señor y Salvador. Eso es lo que hemos oído y aprendido. Por lo tanto, si vamos a ser cristianos es importante que retengamos esa doctrina,
Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” 93
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” 94
Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina95
La realidad es que el cristianismo es la práctica de la doctrina bíblica correcta y consistente. ¿Y por qué es esto importante? Porque existe la falsa y la mala doctrina que afectará nuestra práctica o nuestra vida cristiana. 
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” 96
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” 97
No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas.” 98
Entonces, precisamente porque la Biblia les exige a los cristianos tener una correcta doctrina para nosotros como iglesia local ha sido importante saber qué es lo que creemos. No se trata de decir, “Bueno, ahora somos cristianos, ¿qué tenemos que hacer?” sino, “Bueno, ahora somos cristianos; qué es lo que enseña Dios en la Biblia que debemos creer.” 
                                                                                                                                                   
92  Efesios 4: 20-21
93  2 Tesalonicenses 2:15
94  1 Timoteo 4:16
95  Tito 2:1
96  1 Timoteo 4:1
97  2 Timoteo 4: 3-4
98  Hebreos 13: 9     

Y lo que creemos es lo que hemos confesado con muchos hermanos a lo largo de la historia y que se encuentra resumido en la Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689. Ese conjunto de doctrinas es lo que informan la práctica de nuestra iglesia.
Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689
Este documento se compone de 32 capítulos cada uno dividido en un número diferente de párrafos, que explican gran cantidad de doctrinas bíblicas. 

Capítulo
Tema
Capítulo
Tema
1
Las Santas Escrituras
17
De la Perseverancia de los Santos
2
Dios y la Santa Trinidad
18
De la Seguridad de la Gracia y de la
Salvación
3
El Decreto Eterno de Dios
19
De la Ley de Dios
4
La Creación
20
Del Evangelio y del Alcance de su
Gracia
5
La Providencia
21
De la Libertad Cristiana y de la Libertad de Conciencia
6
La Caída del Hombre, el Pecado y su Castigo
22
De la Adoración Religiosa y del Día de
Reposo
7
El Pacto de Dios
23
Juramentos Legales y Votos
8
Cristo el Mediador
24
El Gobierno Civil
9
El Libre Albedrío
25
Del Matrimonio
10
El Llamamiento Eficaz
26
De la Iglesia
11
De la Justificación
27
De la Comunión de los Santos
12
De la Adopción
28
Del Bautismo y la Cena del Señor
13
De la Santificación
29
Del Bautismo
14
De la Fe Salvadora
30
De la Cena del Señor
15
Del Arrepentimiento para
31
Del Estado del Hombre Después de la

Vida y Salvación

Muerte y de la Resurrección
16
De las Buenas Obras
32
Del Juicio Final

Ahora, la Confesión está dividida en 4 grandes secciones: primero, una sección de principios fundamentales (Capítulos 1 al 6); segundo, una sección sobre el Pacto Divino/Federalismo (Capítulos 7 al 20); tercero, la vida teocéntrica (Capítulos 21 al 30) y que inicia con el capítulo sobre la Libertad Cristiana -doctrina que para los Reformadores constituía el segundo principio de la Reforma Protestante después de la doctrina de la justificación por la fe- y cuarto, una sección de escatología (Capítulos 31 y 32). 

Qué es lo que creemos acerca de...
Sección I: Principios Fundamentales
1. Las Santas Escrituras
¿Por qué iniciar una confesión con el tema de las Escrituras? Bueno, para los Bautistas Particulares, “la verdad y la autoridad de la Palabra de Dios,” como escribió Benjamín Keach, “es la fundación misma de toda [nuestra] esperanza y religión.” [73]
Para los Bautistas Particulares del siglo XVII era sumamente importante iniciar con aquello que serviría como la base de todo lo que seguiría. Para ellos era primordial establecer sus creencias con respecto a la Biblia, de donde saldría todo aquellos que ellos creían y practicaban. 
En sus tiempos, no sólo continuaba la lucha contra la Iglesia Católica Romana que buscaba atar las conciencias de los hombres con sus tradiciones extra-bíblicas; sino que también se dio la lucha contra algunos grupos de anabautistas que fomentaban la idea de la continuación de la revelación divina. 
Su deseo era comprometerse con uno de los principios de la Reforma Protestantes: Sola Scriptura
Y nosotros como iglesia, teniendo aún vigentes los errores católicos romanos y carismáticos/pentecostales con respecto a la Biblia, en nuestros tiempos, confesamos basándonos en lo que ella misma dice, ciertas características acerca de ella. 
a. Su necesidad (Párrafo 1)
Confesión      de      Fe      de  Westminster
Confesión de Fe de Savoy
 Segunda Confesión Bautista de Londres 1677/1689
_______________________
Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; por lo que le agradó a Dios en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; y además, para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne, malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.
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Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; por lo que le agradó a Dios en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; y además, para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne, malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.
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Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.  Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su
Iglesia. 

Es interesante que nuestra Confesión de Fe les añade a las palabras de la Confesión de Fe de Westminster (CFW) y a la Declaración de Savoy (DS) la frase al principio del primer párrafo, “Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.”
Vemos ahí, el corazón y la intención de esos Bautistas Particulares de confesar su creencia acerca de la Biblia. Y lo que primero desean establecer es que ella es necesaria para la salvación de pecadores. 
La naturaleza ciertamente muestra el poder y la deidad de Dios, pero es insuficiente para mostrar el conocimiento necesario de Dios para que un hombre pueda ser salvo. Para esto son necesarias las Escrituras, especialmente porque aquellos dones de revelación y profecía que existieron en la iglesia primitiva antes de estar completo el canon de las Escrituras, ya han cesado (2 Timoteo 3: 15-17).
Creemos, entonces, en la necesidad de las Escrituras para la salvación de las almas de los hombres, porque somos cesacionistas. Por eso, creemos en la predicación expositiva de la Biblia; por eso nunca aceptaremos que un hombre se pare en medio nuestro y diga fuera de lo que digan las Escrituras,
Así dice el Señor...” 
b.  Su identidad (Párrafos 2-3)
Es decir, creemos que lo que Dios ha hablado se encuentra exclusivamente en los 66 libros que tenemos. Sólo esos libros obedecemos, porque sólo ese libro inspiró Dios. Por eso no somos Católicos Romanos, porque creemos que los libros Apócrifos o Deuterocanónicos, no fueron inspirados por Dios (2 Pedro 1:19). 
c.   Su autoridad (Párrafos 4-6)
Debido a que su Autor es Dios mismo la Biblia es autoritativa para todos los creyentes. Ella es la única regla de fe que debemos creer. No sólo es evidente al examen externo de ellas, sino también por el interno. Sin embargo, creemos que sólo el Espíritu Santo puede dar testimonio de esta verdad a los corazones de los hombres (2 Timoteo 3:16).
d.  Su suficiencia (Párrafo 7)
Dice la confesión, “Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para Su propia gloria; y para la salvación, la fe y la vida del hombre, está expresamente expuesto o implícitamente revelado en las Escrituras.” 
Lo que no creemos es que la Biblia sea suficiente para cualquier propósito (i.e aprender matemática), sino que creemos que ella es suficiente para glorificar a Dios, para la salvación de pecadores, y para que ellos vivan vidas agradables a Dios. Es decir, que aparte de ella no hay nada que pueda cumplir estos propósitos, ni siquiera nuevas revelaciones o tradiciones humanas, como lo dice más adelante el párrafo 7 (2 Timoteo 3:15-17).
e.   Su claridad (Párrafos 8-9)
Creemos que para poder entender las Escrituras es necesaria la iluminación de Aquel que las inspiró, el Espíritu Santo (1 Corintios 2:14). Sin embargo, a pesar de que hay cosas difíciles de entender creemos que las que son necesarias para la salvación son claras para todos (Salmo 19:7).
f.    Su disponibilidad (Párrafo 10)
Creemos que en Su providencia Dios ha preservado para Su pueblo toda Su Palabra sin faltar una sola (i.e Evangelio de Matías), e inicialmente la inspiró en hebreo durante el Antiguo Pacto y en griego en el Nuevo. 
Sin embargo, debido a que no todos conocen esos idiomas, la Biblia se ha traducido en diferentes idiomas para que todo el pueblo de Dios en todo el mundo pueda escudriñarla para tener el conocimiento necesario de Él (Colosenses 3:16). 
Creemos, entonces, que es propio tener una versión de la Biblia en español, como la Reina-Valera 1960. Sin embargo, negamos que esta traducción sea inspirada por Dios, pues Él sólo inspiró los originales.  En tanto que sea fiel a los autógrafos (originales) debe ser creída y obedecida. Pero, no creemos que exista una traducción en ningún idioma inspirada por Dios. 
g.  Su finalidad (Párrafos 11-12)
Creemos que uno de los propósitos de la Biblia es servir de su propio intérprete. “La regla infalible para interpretar la Biblia,” dice la confesión, “es la Biblia misma” (2 Pedro 1:19-21). Por lo tanto, en cuestiones de doctrinas, todo se basa en lo que ella haya sido dado por el Espíritu Santo (Efesios 2:20). 
2. Dios y la Santa Trinidad:
Viviendo en un mundo cuyos habitantes tienen diferentes dioses, nosotros, con nuestros hermanos ortodoxos a lo largo de la historia de la iglesia y especialmente aquellos reformados, creemos en un Dios particular, Aquel que afirma en Su Palabra ser el Creador del universo. Entre sus atributos están: único, verdadero, auto-existente, infinito, perfecto, incomprensible, espíritu, puro, invisible, inmortal, inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, Santo, sabio, libre, absoluto, soberano, amor, benigno, misericordioso, paciente, perdonador, galardonador, justo, airado contra el pecador, etc. 
Además, es un Ser perfecto independiente de Sus criaturas y ellas “le deben a Él toda adoración, servicio y todo lo que Él pudiera demandar de ellos.”
Sostenemos, además, la ortodoxia del Credo Niceno, afirmando que a pesar de que Dios es uno, Él existe en tres subsistencias. (Mateo 3: 13-17). Noten la expansión que hace nuestra confesión con respecto, por ejemplo, a la CFW:
Confesión de Fe de Westminster
Segunda Confesión Bautista de Londres de 1677/1689
En la unidad de la Divinidad hay tres personas de una sustancia, poder y eternidad; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.  El Padre no es engendrado ni procede de nadie; el Hijo es eternamente engendrado del Padre, y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo.
En este Ser divino e infinito hay tres subsistencias, el Padre, el Verbo o Hijo y el Espíritu Santo, de una sustancia, un poder y una eternidad, teniendo cada uno toda la esencia divina, pero la esencia indivisa: el Padre no es de nadie, ni por generación ni por procesión; el Hijo es engendrado eternamente del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo; todos ellos son infinitos, sin principio y, por tanto, son un sólo Dios, que no ha de ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido por varias propiedades relativas peculiares y relaciones personales; dicha doctrina de la Trinidad es el fundamento de toda nuestra comunión con Dios y nuestra consoladora dependencia de Él.

Una de las razones por las que los historiadores bautistas han creído que los Bautistas Particulares del siglo XVII quisieron ampliar y detallar tanto la doctrina bíblica de la Trinidad fue por la grave tendencia entre los bautistas generales de caer en el error del Unitarianismo (doctrina que afirma que Dios es una sola persona y que el Hijo es otra persona, sin ser Dios). 
Por ello, difieren de la CFW y la DS al hablar de subsistencias y no personas. Para ellos era de suma importancia establecer que cada uno, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, era subsistencias distintas uno del otro, pero cada uno compartiendo la misma esencia divina, en unidad. No hablaban de ‘personas’ precisamente para clarificar lo que creían y en lo que diferían con los unitarios. 
Además, creemos que ese Dios trino tiene relaciones personales específicas dentro de Él mismo, especialmente en la economía de la redención. Y por ello creemos que esta doctrina es el fundamento de nuestra salvación, pues la Biblia nos enseña que es el Padre quien elige un pueblo y se lo entrega al Hijo; es el Hijo quien se encarna para salvar a ese pueblo; y es el Espíritu Santo quien llama a cada individuo de ese pueblo y les aplica los beneficios de la redención de Cristo. [i.e Diferencia con el Arminianismo: el Padre elige a unos; el Hijo muere por todos los hombres; el Espíritu Santo llama a los que responden]
3. Del Decreto de Dios:
Como Bautistas Reformados creemos que la Biblia enseña consistentemente que Dios es soberano y que Él ha decretado todas las cosas que sucedieron, suceden y sucederán; y que nada de lo que ocurra en la tierra sucederá fuera de la voluntad de Dios (Daniel 4:35). 

CFW
CBL 1677/1689

Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordeno libre e inalterablemente todo lo que sucede. Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado, ni hace violencia al libre albedrío de sus criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias, sino más bien las establece.
Dios, desde toda la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de Su propia voluntad, ha decretado en Sí mismo, libre e inalterablemente, todas las cosas, todo lo que sucede; sin embargo, de tal manera por ello Dios ni es el autor del pecado ni tiene comunión con nadie en el mismo, ni hace violencia a la voluntad de la criatura, ni se quita la libertad o contingencia de las causas secundarias, sino que más bien las establece; en lo cual se manifiesta Su sabiduría en disponer todas las cosas, y su poder y fidelidad en llevar a cabo Sus decretos.

Y la salvación se encuentra entre lo decretado por Dios; esto, sin que haya existido una condición en la criatura para que Dios lo salvara. Sino que Dios mismo predestinó a un número específico de hombres y ángeles para vida eterna.
Creemos, además, que la Biblia enseña que estos hombres Dios los escogió antes de la fundación del mundo en Cristo para manifestar Su gloria (Efesios 1: 3-7; Romanos 5: 12-21). Y esta doctrina sirve únicamente para que el pueblo de Dios le alabe, se humille delante de Él y tenga el consuelo necesario en su andar cristiano (Romanos 11:33). 

4.  De la Creación:
La Biblia afirma que la creación no es eterna, pues afirma con toda claridad que tuvo un principio, “En el principio,” dice la confesión, “agradó al Padre, Hijo, y Espíritu Santo, para la manifestación de la gloria de Su poder, sabiduría y bondad eternos, crear o hacer el mundo y todas las cosas que en él hay, ya sean visibles o invisibles, en el lapso de seis días, y todas muy buenas.”
La creación, entonces, creemos fue la obra del Dios trino. Y por lo que afirma la Biblia es que negamos la evolución, sea esta teísta o materialista. Y creemos que Dios lo hizo así con el fin de mostrar Su infinita gloria (Romanos 1:20-21).
Además, creemos que Dios creó al hombre con cuerpo y alma (Dicotomía), a Su imagen, perfecto, dándoles conocimiento y escribiendo en su corazón Su ley (Romanos 2). 



Autor: Pastor Eduardo Flores
Edición: Evangelio primitivo



Notas:
[73] Benjamin Keach. Tropologia; A Key to Open Scripture Metaphors in Four Books. Preface, ix. https://archive.org/stream/MN41603ucmf_0#page/n17/mode/2up 

3 comentarios:

  1. Hermanos, hago notar que la lección 8, es idéntica a la 9, ¿podrían examinar esas lecciones y actualizar con la información original del Pastor Eduardo Flores?
    Muchas gracias, Dios sea con ustedes ahora y siempre.

    - Luis Daniel Ayala Cortés.

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  2. Hermanos, hago notar que la lección 8, es idéntica a la 9, ¿podrían examinar esas lecciones y actualizar con la información original del Pastor Eduardo Flores?
    Muchas gracias, Dios sea con ustedes ahora y siempre.

    -Luis Daniel Ayala Cortés.

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    Respuestas
    1. Muy agradecidos por su contribución aclaratoria. Ya hemos corregido el error. Bendiciones

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