Doctrinas de la Gracia

6 jul 2019

LIBROS APÓCRIFOS



ÚTILES HISTÓRICAMENTE PERO NO PERTENECEN A LA BIBLIA

La Biblia protestante difiere en los libros añadidos a la Biblia católica conocidos como los Apócrifos. La pregunta aquí es si estos libros forman parte o no de la Biblia.

La palabra canon viene de la palabra griega κανών «kanon» (que a su vez se deriva de la palabra hebrea קנה «kaneh») que quiere decir “vara, regla, o norma de medición.” Con el paso del tiempo la palabra vino a usarse metafóricamente de los libros que fueron “medidos” y por tanto reconocidos como Palabra de Dios. Cuando hablamos acerca del “canon de la Escritura”, nos referimos a todos los libros que colectivamente constituyen la Palabra de Dios (La Biblia).

Los católicos romanos creen que los libros apócrifos (7 libros completos y 4 libros parciales, la mayoría de los cuales se originan en el periodo entre el AT y NT) pertenecen al canon. Mientras que los Protestantes llaman a estos libros “Los Apócrifos” (que significa “oculto” pero que vienen siendo prácticamente los libros que no se incluyen en la Biblia protestante). Los católicos romanos prefieren llamarles deuterocanonicos (literalmente “segundo canon”). Este llamado “segundo canon”, sin embargo, no tiene un estatus secundario entre los católicos.

La Iglesia católica romana decidió que estos libros pertenecen a la Biblia poco tiempo después de la Reforma Protestante. De hecho, el concilio católico de Trento (1545-1563 d.C.) canonizó estos libros unos 1500 años después de que fueron escritos, en gran parte como una reacción a la Reforma Protestante.

Libros Apócrifos

I Esdras 
II Esdras
Tobías 
Judit 
Sabiduría de Salomón 
Eclesiástico 
Baruc 
la Carta a Jeremías 
Oración de Manasés 
1 Macabeos 
2 Macabeos
Adiciones a los libros bíblicos de Ester y Daniel

El famoso reformador Martin Lutero, criticó a la Iglesia católica romana por no tener apoyo bíblico para las doctrinas tales como la oración por los muertos. Al canonizar los Apócrifos —lo cuales ofrecen apoyo para orar por los muertos en 2 Macabeos 12:45-46— los Católicos entonces tenían apoyo “bíblico” para esta y otras doctrinas Católicas distintivas.

Los católicos típicamente argumentan que, debido a que la Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento Hebreo que precede al tiempo de Cristo) contiene los apócrifos, esto significa que los Apócrifos pertenecen al canon. Así mismo, los padres de la iglesia tales como Ireneo, Tertuliano y Clemente de Alejandría utilizaron los libros apócrifos en las reuniones públicas de la iglesia y los aceptaron como Escritura. Incluso el gran teólogo San Agustín vio esto libros como inspirados.

Los católicos también notan que algunas escenas de catacumbas cristianas retratan episodios de los apócrifos, mostrando que la comunidad cristiana temprana estaba familiarizada con y utilizaron los Apócrifos. Por otra parte el concilio de Roma (393 d.C.) y el concilio de Cartago (397 d.C.) aceptaron los apócrifos. Finalmente, algunos libros apócrifos fueron encontrados en Qumrán (la Comunidad del mar Muerto) junto con libros canónicos del Antiguo Testamento. (Colectivamente estos documentos se han vuelto conocidos como los “Rollos del Mar Muerto.”) Estos factores se dicen que prueban que los libros apócrifos pertenecen al canon.

LOS APÓCRIFOS: LA PERSPECTIVA CATÓLICA. (PUNTOS CLAVE)

La Septuaginta contiene los apócrifos.
Algunos padres de la iglesia aceptaron los apócrifos.
Las escenas de las Catacumbas retratan episodios de los apócrifos.
Algunos concilios de la iglesia aceptaron los apócrifos.
Algunos libros apócrifos se encontraron en Qumrán junto con los libros canónicos del Antiguo Testamento

LA EVIDENCIA INDICA QUE LOS APÓCRIFOS NO PERTENECEN A LA BIBLIA.

La Historia revela que muchos padres de la iglesia negaron los apócrifos.
La evidencia cristiana temprana argumenta en contra de los apócrifos
Los judíos de Palestina de la era cristiana temprana rechazaron los apócrifos
Los apócrifos contienen errores históricos.
Los apócrifos contienen doctrinas anti-bíblicas.
Los apócrifos muy probablemente no estaban en las versiones de la Septuaginta
Escenas de los apócrifos en las paredes de las catacumbas romanas no prueban la canonicidad de los apócrifos.
Los concilios de las iglesias eran instituciones humanas cuyas opiniones algunas veces reflejan la falibilidad humana; y 
La presencia de los libros apócrifos en Qumrán (junto a los “Rollos del Mar Muerto”) no prueba su canonicidad.

LA HISTORIA REVELA QUE MUCHOS PADRES DE LA IGLESIA NEGARON LOS APÓCRIFOS.

Aunque algunos padres de la iglesia hablaron con aprobación de los apócrifos, otros notables como Orígenes, Jerónimo, Atanasio y Cirilo de Jerusalén negaron su inspiración y canonicidad. Por tanto, simplemente citar a algunos padres de la iglesia a favor de los apócrifos no hace convincente este argumento. La historia revela que algunos padres de la iglesia utilizaron los libros apócrifos para propósitos devocionales o de predicación, pero no los consideraron canónicos.

Testificando

A diferencia de los libros del Nuevo Testamento, los cuales afirman ser inspirados (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21; 1 Timoteo 5:18; 2 Pedro 3:16), ninguno de los libros apócrifos afirman ser inspirados. Además, ningún libro apócrifo fue escrito por algún profeta o apóstol de Dios. Y ningún libro apócrifo fue confirmado por milagros divinos –algo que sucedía a menudo con los profetas del Antiguo testamento y los apóstoles del Nuevo Testamento (por ejemplo, vea 1 Reyes 18 y Hebreos 2:4). Finalmente, ningún libro apócrifo contiene profecía predictiva, la cual podría servir para confirmar la inspiración divina. Asegúrese de señalar estos hechos a su amigo católico.

LA EVIDENCIA CRISTIANA TEMPRANA ARGUMENTA EN CONTRA DE LOS APÓCRIFOS.

Aunque es verdad que algunos líderes de la iglesia temprana citaron algunos de los libros apócrifos como Escritura (como los católicos prontamente señalan). También es cierto que muchos de los líderes de la iglesia temprana rechazaron estos libros. Uno de los listados cristianos más antiguos de los libros es el de Melito, obispo de Sardis, quien en el 170 d.C. afirmó todos los libros del Antiguo Testamento (excepto Ester), pero no menciona un solo libro apócrifo.

Además, en el 367 d.C. el gran campeón ortodoxo, Atanasio (obispo de Alejandría), escribió su “carta pascual”, en la cual el listó todos los libros del Nuevo Testamento y todos los libros del Antiguo Testamento excepto Ester. Aunque el solo menciona algunos de los libros apócrifos, tales como la Sabiduría de Salomón, la Sabiduría de Dirac, Judith y Tobías, él dijo que estos “ de hecho no se incluían en el Canon pero señalados por los padres para ser leídos por aquellos que recién se nos unía, y quien desearan para instrucción en la palabra de piedad.”

Los Judíos Palestinos de Era Cristiana Temprana Rechazaron los Apócrifos

Los judíos de Palestina –incluyendo el Concilio Judío de Jamnia, el cual se reunió en el 90 d.C. –rechazó los Apócrifos como Escrituras. Esto es comprensible, en vista del hecho de que no había profetas judíos que viviesen durante el periodo de los 40 años entre el Antiguo y Nuevo Testamento. (Fue durante este tiempo que muchos de los Apócrifos fueron escritos). De acuerdo a esto, el historiador judío Flavio Josefo excluyó los Apócrifos de la Escritura. Philo, un maestro judío quien vivió en el primer siglo, citó de casi todos los libros del Antiguo Testamento, pero nunca cito de los Apócrifos.

Testificando

Ningún escritor del Nuevo Testamento cito de alguno de los libros apócrifos como Escritura o les dieron la más mínima autoridad como libros inspirados. Jesús y sus discípulos prácticamente ignoraron estos libros, algo que no hubiese sido el caso si estos se hubiesen considerado inspirados. Por contraste, existen muchas citas de Jesús y los apóstoles de los libros canónicos del Antiguo Testamento. Un buen ejemplo de esto es el Evangelio de Mateo, el cual contiene cerca de 130 citas y alusiones del Antiguo Testamento. Cuestione a su amigo católico de la importancia de esto.

Los Apócrifos Contienen Errores

Los estudiosos han notado que, a diferencia de las Escrituras canónicas, las cuales consistentemente han demostrado ser históricamente precisas, los Apócrifos contienen errores obvios históricos y geográficos. Por ejemplo, Tobías contiene errores históricos –incluyendo la idea de que Senaquerib era el hijo de Salmaneser (1:15 –en realidad era el hijo de Sargon). 2 Macabeos de la misma manera contiene numerosas discrepancias en cuestiones cronológicas, históricas y numéricas.

La razón de porque esto es importante es que los estudios históricos y arqueológicos siempre han sido amigos del canon del Antiguo y Nuevo Testamento, pero no de los libros apócrifos. Mientras que tales estudios han provisto una comprobación sólida para numerosas costumbres, lugares, nombres y eventos mencionados en la Biblia, este no es el caso con los apócrifos.

Esto no significa que los libros apócrifos no tienen valor. Son valiosos para propósitos históricos y conocimientos culturales. Pero no son inspirados y no pertenecen al canon. Claramente son documentos hechos por el hombre.

Los Apócrifos Contienen Doctrinas Anti-bíblicas.

Entre estas, están las falsas doctrinas de la Misa (2 Macabeos 12:42-45; en contraste con Hebreos 7:27); la noción de que el mundo fue creado fuera de materia pre-existente (Sabiduría de Salomón; en contraste con Génesis 1 y Salmo 33:9); la idea de que dar limosna y otras obras pueden hacer expiación por el pecado (Eclesiástico 3:30, 3:3, 5:5; 20:28; 35:3; 45:16; 45:23; en contraste con Romanos 3:20); la invocación e intercesión de los santos (2 Macabeos 15:14; Baruc 3:4; en contraste con Mateo 6:9); la adoración de ángeles (Tobías 12:12; en contraste con Colosenses 2:18); y el purgatorio y la redención de las almas después de la muerte (2 Macabeos 12:42; en contraste con Hebreos 9:27).

Debido a que conocemos que el Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra de Dios, y debido a que los apócrifos contienen doctrinas que contradicen al Antiguo y Nuevo Testamento, debemos concluir que los libros apócrifos no son la Palabra de Dios. ¿Por qué? Debido a que Dios no se contradice a Si mismo

Los Apócrifos No estaban en las Versiones Antiguas de la Septuaginta.

Es cierto que las últimas copias de la Septuaginta incluyen los Apócrifos. Los eruditos han notado, sin embargo, que aunque la Septuaginta fue traducida varios siglos antes del tiempo de Cristo, aparentemente no fue sino hasta el cuarto siglo después de Cristo que los Apócrifos fueron añadidos a esta traducción. Los eruditos no conocen ningún manuscrito de la Septuaginta de más antigüedad que el cuarto siglo, que contengan los apócrifos, sugiriendo que los apócrifos no estaban en la Septuaginta original. Pero aun cuando si un manuscrito del primero siglo de la Septuaginta fuese encontrado con los apócrifos en ella, esto aún no significa que los apócrifos pertenecen al canon.

Mencionamos esto porque los apóstoles citaron de la Septuaginta del primer siglo en sus escritos del Nuevo Testamento –sin embargo no existe una sola cita de los apócrifos en sus escritos. Esto puede significar dos cosas: 1) los apócrifos no estaban en la Septuaginta del primer siglo (lo cual es lo que evidencia histórica parece sugerir), o 2) si los apócrifos estaban en la Septuaginta del primer siglo, todos fueron ignorados por los apóstoles porque ellos sabían que no pertenecían al canon de la Escritura.

Las Escenas de los Apócrifos en las Paredes de las Catacumbas Romanas No Prueban la Canonicidad de los Apócrifos.

La existencia de tales escenas simplemente indica que algunos de los eventos registrados en los libros apócrifos eran lo suficientemente importantes para algunas personas que trazaron imágenes de ellas en las paredes. Es notable que haya numerosos eventos registrados en los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento que no están registrados en ningún lugar de las paredes de las catacumbas, pero esto no significa que no sean canónicos. Usando la lógica en reversa, el hecho de que ciertas escenas de los apócrifos están registradas en las paredes de las catacumbas no significa que estos libros pertenezcan al canon. Esto es razonamiento defectuoso.

Los Concilios de Iglesias son Instituciones Humanas Cuyas Opiniones Algunas Veces Reflejan la Falibilidad Humana.

El hecho de que algunos concilios de iglesias aceptaron los apócrifos puede parecer un fuerte argumento a primera vista. Pero el hecho que los diferentes concilios de iglesias sostenidos durante diferentes lapsos de tiempo han llegado a conclusiones divergentes sobre ciertos asuntos verdaderamente demuestra una sola cosa –los concilios de iglesia no son infalibles. Solo Dios y Su Palabra son infalibles. Los seres humanos y sus concilios cometen errores.

Además, algunos de los concilios –tales como los concilios locales de Hippo y Cartago en África del Norte– fueron fuertemente influenciados por Agustín (354-430 d.C.), la voz más poderosa de los tiempos antiguos entre aquellos que aceptaron los apócrifos. Agustín creyó que los libros apócrifos pertenecían a la Biblia porque su mención del “sufrimiento extremos y asombroso de ciertos mártires” –pero esto difícilmente es un criterio para la canonicidad. Además, Agustín parece haber aceptado los libros apócrifos como canónicos basados ampliamente sobre el hecho de que estos libros estaban contenidos en la Septuaginta de sus días. Como se anotó antes, aunque, existe buena evidencia para sugerir que la Septuaginta original no contenía los apócrifos.

Puesto que las razones para la aceptación de Agustín de los apócrifos son erróneas, las conclusiones de los concilios que llevan muchas de las ideas de él son erróneas también.

La Presencia de los libros Apócrifos en el Qumrán (entre los “Rollos del Mar Muerto”) No Prueban Su Canonicidad.

Si la presencia de un libro en Qumrán aprueba su canonicidad, esto podría significar que todos los libros descubiertos en Qumrán (había cientos de libros o fragmentos de libros descubiertos) pertenecen al canon. La realidad es que los miembros de la comunidad de Qumrán utilizaron muchos de estos libros para propósitos de adoración sin considerarlos canónicos. Existe evidencia fuerte de que los libros apócrifos fueron venerados como Escrituras entre los habitantes de Qumrán.

Testificando

Había cinco principales pruebas que la iglesia primitiva utilizó mientras trataron de reconocer formalmente que los libros pertenecían al canon: 1) ¿Estaba el libro escrito o respaldado por el profeta o Apóstol de Dios? (La Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu de Dios para el pueblo de Dios, debe comunicar se a través de un hombre de Dios.) 2) ¿Es el libro autoritativo? (¿Brilla el libro con el sentido de “así dice el Señor”? 3) ¿Dice el libro la verdad acerca de Dios y la doctrina como ya es conocida por la revelación anterior? 4) ¿Provee evidencia el libro de tener le poder de Dios? 5) ¿Fue el libro aceptado por el pueblo de Dios?

Midiendo los Apócrifos por estas pruebas revela que no pertenecen al canon. Los libros no son escritos por profetas o apóstoles de Dios. Los libros no suenan con el sentido de “así dice el Señor.” Los libros contradicen las doctrinas reveladas en las páginas del Antiguo y Nuevo Testamento. Aunque algunos padres de la iglesia utilizaron para propósitos devocionales, los libros sin embargo, están muy lejos de tener el efecto transformador del Antiguo y Nuevo Testamento (como incluso muchos padres de la iglesia admitieron), y por lo tanto no manifiestan el poder de Dios. Y los libros, en su mayor parte, no fueron aceptados en amplia escala por el pueblo de Dios –al menos no hasta 1500 años después de haberse escrito, cuando el Concilio de Trento los denominó canónicos.

Algunos Católicos pueden señalar a Hebreos 11:35 –“Las mujeres recibieron a sus muertos mediante la resurrección; y otros fueron torturados, no aceptando su liberación, a fin de obtener una mejor resurrección.” Y afirman que este versículo es una cita de los apócrifos (2 Macabeos 7:12).

Se alega que esto demuestra que los apócrifos pertenecen a la Biblia. Tal perspectiva es incorrecta por varias razones. Primero, aun cuando Hebreos 11:35 puede aludir a un libro apócrifo, definitivamente no es una cita de él. De hecho, no existe ninguna sola cita clara en el Nuevo Testamento de un libro apócrifo.

Además, aun cuando fuese una cita de un libro apócrifo en el Nuevo Testamento, eso por sí solo no probaría que el libro apócrifo pertenece al canon de la Escritura o que es inspirado por Dios. (Es notable que el escritor de 2 Macabeos expresamente se exima de inspiración.) Más aun, debemos tener en mente que la Biblia también hace alusión a libros pseudo-epígrafos (pseudoepígrapha=“escritos falsos”) como la Asunción de Moisés (Judas 9), pero incluso los Católicos Romanos rechazan ese libro como parte del canon. La Biblia también cita de los poetas y filósofos paganos (Hechos 17:28: Tito 1:12), pero eso no significa que estos escritos sean inspirados o pertenezcan al canon.

Los Apócrifos No Pertenecen a la Biblia
Muchos padres de la iglesia negaron los Apócrifos.
La evidencia cristiana temprana argumenta en contra de los Apócrifos.
Los judíos de Palestina de la era cristina temprana rechazaron los Apócrifos.
Los Apócrifos contienen errores históricos.
Los Apócrifos contienen doctrinas no bíblicas.
Los Apócrifos muy probablemente no estaban en las primeras versiones de la Septuaginta.
Escenas de los Apócrifos en las paredes de las catacumbas romanas no prueba la canonicidad de los Apócrifos.
Los concilios de iglesia son instituciones humanas cuyas opiniones algunas veces reflejan la falibilidad humana.
La presencia de los libros Apócrifos en Qumrán (entre “Los Rollos del Mar Muerto”) no prueba su canonicidad.

Ron Rhodes



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