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Fiestas judías y fiestas paganas

En el Antiguo Testamento Dios estableció las llamadas “Fiestas Solemnes” y según el calendario religioso del pueblo de Israel, estas eran convocaciones y/o reuniones Santas para que el pueblo las dedicara a Jehová y se alegrara por toda las bendiciones recibidas (Lv 23:1-3 LBA).Estas fiestas debían ser celebradas solo por el pueblo de Israel y no por la iglesia ya que nosotros vivimos en un nuevo Pacto y con mejores promesas. Sin embargo, en la actualidad vemos que hay una variedad de fiestas derivadas de cultos paganos que se celebran a lo largo del año y que han logrado ejercer influencias aun en las esferas del cristianismo. Como cristianos debemos estar apercibidos de estas prácticas engañosas, para no desviarnos de nuestra verdadera fe y que no seamos arrastrados por tradiciones religiosas carentes de fundamentos bíblicos. Veamos primeramente las fiestas establecidas al pueblo de Israel y que en la actualidad todavía celebran.
A. LAS FIESTAS SOLEMNES: Además del día Sábado, que Dios designó para que Israel lo guardara, también estableció fiestas denominadas Sábados grandes (Gr: “Megas” G3173 y “Sabbaton” G4521 en Jn. 19:31). Estas fiestas instituidas bajo la ley dada por Moisés, tuvieron un carácter conmemorativo que representan algunos eventos especiales en la historia del pueblo judío.
En Levítico 23 se describe la lista de dichas fiestas anuales, pero en el N.T. Pablo explica que en la dispensación de la Gracia las fiestas deben celebrarse con panes sin la levadura vieja, dándonos a entender entre otras cosas, que ya no son fiestas que nosotros debamos celebrar porque todas las fiestas del A. T. apuntaban a la vida del Señor Jesucristo y su obra, quien es el pan de sinceridad y verdad. (1 Co 5:8 R95). Los israelitas aun celebran sus fiestas nacionales y estas son:
  


B. LAS FIESTAS PAGANAS: A través del paganismo, Satanás trata de imitar las celebraciones que Dios ordenó antiguamente a Israel, aunque cabe agregar que sectas como la de los judaizantes también las practican. De esa mala interpretación se han originado costumbres dentro del cristianismo que han dado lugar a tradiciones y fiestas que no son agradables a Dios.

Dichas fiestas consisten en un conjunto de actividades, ritos, alimentos, bebidas, vestimentas etc. Estas celebraciones conducen a una conducta desordenada, borracheras, orgías, idolatría, etc., y aunque les dan apariencia de espirituales, llevan perdición al pueblo de Dios. Veámoslas:

1.   EL DIA DE REYES. Esta tradición comenzó aparentemente en Egipto y Arabia, en los que se acostumbraba a llevar regalos a los Reyes (hasta la fecha esto continúa) y el uso actual de esta celebración tomó como excusa la única mención que se hace en Mateo 2:1 (G: 3097 magos) que se refiere a la visita de los sabios o magos cuando Jesús nació. Esta mención en la Biblia no especifica cuántos eran ellos ni sus nombres. El número y el nombre de ellos (Gaspar, Melchor y Baltasar) fueron tomados de un libro no inspirado por Dios (apócrifo) conocido como el Pseudo evangelio del Tomas.

 Se comenzó a celebrar en el año 194 d.C., primeramente era conocido como la “Epifanía de Jesús, que representaba la aparición del Señor al mundo de los paganos (en este caso a los magos), pero después fue cambiada dándole solo énfasis a los magos. En algunos países es una fiesta principal que se celebra el 6 de Enero, donde se intercambian regalos, especialmente a los niños. En ningún lado de la Biblia se nos ordena que haya que celebrarla.

2.        EL CARNAVAL El carnaval tiene su origen en fiestas paganas, como las del buey Apis e Isis en Egipto, las fiestas dionisíacas griegas y las bacanales y lupercales romanas; estas fiestas fueron dedicadas a dioses paganos: Baco deidad romana que era el dios borracho (o Dionisio, dios griego de la vida desordenada, borracheras, etc.), Eros (dios griego de la belleza masculina, del sexo - en Latín: Cupido) y Pan (dios griego de la música, de las orgías). 

Se celebra en febrero, cuarenta días antes de la pascua y su nombre proviene del latín: “Carnem Levare” que quiere decir “quitar la carne”, y en muchos lugares se celebra durante los tres días anteriores al llamado por el catolicismo Miércoles de Ceniza. Una vez conocido el origen y la finalidad de esta celebración debemos apartarnos de ella, porque no fue establecida por Dios y va en contra de todo lo que Él quiere que seamos.

3. CUARESMA
Créalo o no, la Cuaresma nunca fue observada por Cristo o Sus apóstoles. Él les ordenó a sus discípulos, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat. 28:19-20). Jesús nunca les ordenó que observaran la Cuaresma o el Domingo de Resurrección. Él, sin embargo, sí les ordenó guardar la Pascua y los Días de Panes Sin Levadura. De hecho, durante Su última Pascua en la tierra, Cristo dio instrucciones detalladas sobre cómo observar el servicio de la Pascua. También instituyó nuevos símbolos de la Pascua (Juan 13:1-17).
Note lo que escribió Alexander Hislop en su libro The Two Babylons, Las Dos Babilonias: “La fiesta de la cual leemos en la historia de la Iglesia con el nombre de Domingo de Resurrección (Easter) era, en el tercer y cuarto siglo, una fiesta bastante diferente de la que ahora se celebra en la Iglesia Romana, y en ese tiempo no era conocida por ese nombre de Domingo de Resurrección o Easter… Esa fiesta [Pascua] no era idolátrica, y no estaba precedida por ninguna Cuaresma. ‘Debe saberse’ dijo Casiano, el monje de Marsella, que escribió en el siglo quinto, al contrastar la Iglesia primitiva [del Nuevo Testamento] con la Iglesia de sus días, ‘que la observancia de los cuarenta días no existió, mientras la perfección de esa Iglesia primitiva permaneció inviolable’”.
¡La Cuaresma no fue observada por la Iglesia del primer siglo! Eso fue abordado por primera vez por la iglesia en Roma durante el Concilio de Nicea en el año 325 D.C., cuando el emperador Constantino oficialmente reconoció a esa iglesia como la religión estatal del Imperio Romano. Cualquier otra forma de cristianismo que se adhiriera a doctrinas contrarias a las de la iglesia romana era considerado un enemigo del estado. (Para aprender más acerca de la verdadera historia de la Iglesia, lea nuestro libro ¿Dónde está la verdadera Iglesia? — ¡Y su increíble historia!). En el año 360 D.C., el Concilio de Laodicea oficialmente ordenó que la Cuaresma fuera observada.
Originalmente, las personas no observaban la Cuaresma por más de una semana. Algunos la guardaban por uno o dos días. Otros la guardaban por 40 horas consecutivas, falsamente creyendo que sólo 40 horas habían transcurrido entre la muerte y la resurrección de Cristo.
Eventualmente, se volvió un periodo de 40 días de ayuno o abstención de ciertos alimentos. “El énfasis no era tanto en el ayuno como en la renovación espiritual que exigía la preparación para el Domingo de Resurrección. Simplemente era un periodo marcado por el ayuno, pero no necesariamente uno en el cual lo fieles ayunaban cada día. Sin embargo, con el paso del tiempo, cada vez más énfasis fue puesto sobre el ayuno… Durante los primeros siglos (en especial desde el quinto siglo en adelante) la observancia del ayuno fue muy estricta. Sólo una comida al día, al atardecer, era permitida: la carne y el pescado, y en la mayoría de los lugares incluso los huevos y los productos lácteos, estaban absolutamente prohibidos. La carne ni siquiera era permitida los domingos” (Enciclopedia Católica — versión en inglés).
Desde el siglo nueve en adelante, las reglas estrictas de la Cuaresma fueron suavizadas. Se le dio un mayor énfasis a realizar “obras de penitencia” que al ayuno y la abstinencia. De acuerdo a la Constitución Apostólica Paenitemini del Papa Pablo IV (17 de febrero de 1966), “la abstinencia y el ayuno se guardarán el Miércoles de Ceniza o, según la diversidad de los ritos, el primer día de la Gran Cuaresma, y el Viernes de la Pasión y Muerte del Señor (Enciclopedia Católica).
Hoy en día, la Cuaresma se usa para “ayunar del pecado y del vicio… abandonando el pecado y sus caminos inmorales”. Es una temporada “para la penitencia, lo cual significa un pesar por el pecado y conversión hacia Dios”. Esta tradición enseña que ayunar y emplear autodisciplina durante la Cuaresma le dará a un adorador el “control sobre sí mismo que necesita para purificar su corazón y renovar su vida”.
Sin embargo, la Biblia muestra con claridad que el autocontrol — templanza — viene de tener al Espíritu Santo de Dios trabajando en la vida de una mente convertida (Gal. 5:16, 17, 22). Ayunar — por sí sólo — no puede producir autocontrol divino.
Pablo advirtió en contra de utilizar el auto negación como una herramienta para confiar en su propia voluntad. Él lo llamó “culto voluntario”. “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (Col. 2:20-23).
Dios no diseñó el ayuno como una herramienta de penitencia, “golpearse a sí mismo” o desarrollar fuerza de voluntad. “¿Es tal el ayuno que Yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable al Eterno? ¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras y no te escondas de tu hermano?” (Isa. 58:5-7).
El pueblo de Dios se humilla a sí mismo a través del ayuno con el fin de acercarse más a Él — de modo que puedan aprender a pensar y actuar como Él — para que así puedan vivir Su camino de vida en todas las cosas. Note lo que el profeta Jeremías escribió: “Así dijo el Eterno: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que Yo Soy el Eterno, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice el Eterno” (Jer. 9:23-24). El ayuno (y la oración) ayuda a los cristianos a acercarse más a Dios.
Las raíces antiguas de la Cuaresma
La Cuaresma se originó en la antigua religión de los misterios de Babilonia. “Los cuarenta días de abstinencia de la Cuaresma fueron tomados directamente de los adoradores de la diosa babilónica… Parece que entre los paganos esta Cuaresma era una preparación indispensable para la gran fiesta anual en conmemoración de la muerte y la resurrección de Tamuz” (Las Dos Babilonias).
Tamuz era el falso Mesías de los babilonios — ¡una falsificación satánica de Jesucristo!
La Fiesta de Tamuz era usualmente celebrada en junio (también llamado el “mes de Tamuz”). La Cuaresma era celebrada 40 días antes de la fiesta, “celebrada con llanto y regocijo alternos”. Esta es la razón por la cual la Cuaresma significaba “primavera”; porque se llevaba a cabo desde la primavera hasta principios del verano.
La Biblia registra a la antigua Judá adorando a este falso Mesías: “Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Eterno, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz” (Eze. 8:14). ¡Esta fue una gran abominación ante los ojos de Dios!
Pero, ¿por qué la iglesia en Roma instituyó tal fiesta pagana?
“Para atraer a los paganos al cristianismo nominal, Roma, siguiendo su política acostumbrada, tomó medidas para amalgamar las fiestas paganas y cristianas, y, por medio de un complicado pero hábil ajuste del calendario, encontró que no era difícil, en general, conseguir que el paganismo y el cristianismo — ahora muy hundido en la idolatría — se dieran la mano, tanto en esto como en muchas otras cosas” (Las Dos Babilonias).
La iglesia Romana reemplazó la Pascua de la Biblia con el Domingo de Resurrección o Easter, moviendo la Fiesta pagana de Tamuz al principio de la primavera, “cristianizándola”. La Cuaresma se movió con ésta.
“Este cambio del calendario con respecto a la Pascua estuvo acompañado de trascendentales consecuencias. Introdujo en el cristianismo la más grande corrupción y la más profunda superstición en unión con la abstinencia de la Cuaresma” (Las Dos Babilonias).
Antes de renunciar a los pecados personales y a los vicios durante la Cuaresma, los paganos celebraban una fiesta salvaje de “todo se vale” para asegurarse de que conseguían su porción de desenfrenos y perversidades — lo que en algunas partes del mundo celebran hoy como el Carnaval Mardi Gras.
Abominaciones disfrazadas como cristianismo
Dios no es el autor de la confusión (I Cor. 14:33). Él nunca instituyó la Cuaresma, una celebración pagana que conecta el libertinaje con la supuesta resurrección de un falso Mesías.
Dios le ordena a Su pueblo que lo siga a Él — no a las tradiciones de los hombres. Los caminos de Dios son más altos y mejores que los del hombre (Isa. 55:8-9). Los hombres no pueden por sí mismos determinar el bien y el mal o cómo adorar a Dios apropiadamente. ¿Por qué? Porque “engañoso es el corazón [la mente] más que todas las cosas, y perverso” (Jer. 17:9), y “el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (10:23). Dios nos diseñó y nos dio vida. Él sabe cómo estamos supuestos a adorarle.
Para ser un Cristiano y apropiadamente servir a Dios, usted debe vivir “de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat. 4:4), reconociendo que Sus Santas Escrituras “no puede ser quebrantadas” (Juan 10:35).
Dios le ordena a los cristianos a que huyan de las tradiciones y costumbres paganas de este mundo (Apo. 18:2-4), actualmente dirigido y engañado por Satanás el diablo (II Cor. 4:4; Apo. 12:9).
La Cuaresma puede parecer una observancia religiosa sincera y apreciada. Pero está profundamente enraizada en ideas paganas que falsifican el plan de Dios.
Dios aborrece todas las observancias paganas (Jer. 10:2-3; Lev. 18:3, 30; Deut. 7:1-5, 16). Éstas no pueden ser “cristianizadas” o limpiadas por los hombres. Eso incluye a la Cuaresma.
Ahora usted conoce el verdadero significado de la Cuaresma.
4.        LA SEMANA SANTA Esta celebración involucra el nacimiento del hijo ilegítimo de Semiramis, llamado Tamuz. Semiramis fue esposa de Nimrod pero después que este murió quedo embarazada y para justificar su deshonra convenció al pueblo que su embarazo era sobrenatural y que su hijo a quien nombró Tammuz, era Nimrod renacido. La gente había estado esperando un salvador prometido desde el principio de la humanidad (Génesis 3:15), por lo que fueron persuadidos fácilmente por Semiramis y creer que Tamuz era ese salvador.
El origen de la Pascua pagana tiene que ver con el rito de la primavera instituida por Semiramis después de la muerte de Tammuz. La leyenda dice que a través del poder de las lágrimas de su madre, Tammuz fue “resucitado” en la forma de la nueva vegetación que apareció sobre la tierra. (Semiramis son también conocidas como istar, astarte o Easter, etc.). Notemos entonces que es una mala reinterpretación de la antigua fiesta de Pascua judía y la asociaron con "paso" del invierno a la primavera en su celebración de la resurrección
La religión romana, después de adoptar el festival pagano de primavera de Semiramis, Istar o Easter, le fue fácil y natural adoptar también la antigua costumbre del “ayuno” que precede al festival de primavera. Este periodo de cuarenta días antes de la Pascua, se le dio el nombre de Cuaresma. En tiempos pasados estos cuarenta días eran observados con llantos, ayuno y maceraciones por Tamuz a fin de renovar sus favores para que saliera del centro de la tierra, terminara el invierno y causara el principio de la primavera. De acuerdo a las antiguas leyendas, Tamuz tenía cuarenta años cuando fue muerto por un cerdo salvaje. Así que cuarenta días uno por cada año que vivió en la tierra fueron designados para “llorar por Tammuz”
En las regiones Nórdicas de Europa, así como también en los Estados Unidos y Canadá, el Domingo de Pascua es celebrado según esas costumbres que provienen de Babilonia, tales como el pintar huevos de diferentes colores. El huevo era un símbolo sagrado usado por los babilonios y se suponía había caído desde el cielo al río Éufrates. De este huevo fue engendrada la diosa Astarté. Por esto el símbolo del huevo llegó a ser asociado con esta diosa (en el idioma ingles se usa Easter). De Babilonia la madre de las falsas religiones la humanidad se llenó de estas creencias y la tierra recibió la influencia de la idea del huevo místico.
La Iglesia Romana adoptó este huevo místico de Astarté y lo consagró como un símbolo de la resurrección de Cristo. Una forma de la oración era siempre citada para ser usada en relación con ella, el papa Paulo V enseñando a sus devotos supersticiosos oraba de este modo a la “Pascua”: “Bendice, Oh Señor, te imploramos esta tu criatura de “Huevos” que puede llegar a ser el sustento sano a tus siervos comiéndolo en memoria de nuestro Señor Jesucristo” (Scottish Guardián, Abril 1844).
Aunque en esa época la religión romana recalca que celebra la muerte y resurrección de Cristo notamos que es contraria a la verdadera fe, porque está impregnada de paganismo e idolatría, por lo que no debemos de celebrarla ni participar. En la Biblia se nos enfatiza celebrar la dos ordenanzas que rememoran la muerte y resurrección de Cristo, el bautismo en agua y la Santa Cena (He. 6:1-2; 1; Co.11:23- 26), pero la llamada semana santa es una fiesta de idolatría y rituales paganos contrarios a la voluntad de Dios (Éx. 23:24-33; Dt. 27:15).
5.      LA ASUNCIÓN DE MARÍA. Según la tradición de la iglesia romana la virgen María fue llevada al cielo en cuerpo y alma después de cumplir su misión en la tierra. Este dogma fue establecido por Pio Xll en el año 1950. Esta celebración se lleva a cabo el 15 de agosto, el mismo día en que los Efesios celebran a la diosa Diana. La veneración de esta entidad femenina quien no es en realidad María la madre de Jesús, proviene de las tradiciones de Babilonia en donde ancestralmente se le rendía un culto a una mujer que generalmente era representada con un niño en brazos. Este culto tuvo su origen en Babilonia donde era conocida como Istar cuyo nombre griego era Astarté Veamos algunos otros de los nombres como era conocida en el mundo pagano. 

I.   En Éfeso: Diana, diosa de la virginidad y fecundidad (Hch 19:28 BPD).
II. En China: Shingmoo, llamada santa madre.
III. Los druidas: Virgo Paritura, madre de dios.
IV. Los babilónicos: Afrodita o Ceres
V. Los griegos: Nana o Fortuna.
VI. Israel: Astaroth, diosa madre (Jue. 2:13)

Debemos recordar que: “Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo el primero, y yo el postrero, y fuera de mí no hay Dios.” (Is. 44:6) y que: “Yo soy el SEÑOR, ése es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes talladas.” (Is. 42:8 y 48:11-12), es decir, que el Señor es el único digno de Alabanza y Adoración, ya que Él es el principio y el fin y no comparte su gloria con nadie.

6.      DIA DE TODOS LOS SANTOS Fiesta que se celebra el 1 de noviembre en las iglesias católicas y anglicanas para honrar a sus santos, se estableció como fiesta a principios del siglo VII por el papa Gregorio IV que dio la autorización en el año 835. Muy probablemente se eligió el 1 de noviembre porque coincidía con una de las grandes fiestas de los germanos, y la política de la Iglesia era sustituir los ritos paganos por los “cristianos”.  

     Por otro lado se indica que el día de los muertos se originó con los Aztecas, la fiesta era durante el mes Azteca de Miccailhuitontli, y la diosa se llama Mictecacihuatl, "la mujer de los muertos," que era la que presidía en la fiesta, el día de Los Muertos originalmente se celebraba para los ángeles o los niños muertos, actualmente se celebra por todos los muertos, en algunas regiones se come el fiambre que quiere decir comida de muertos.

7.        LA NAVIDAD Celebración anual en la que se conmemora el “nacimiento de Jesucristo”. Los Evangelios muestran que Jesús no nació en esa fecha, el día de Navidad fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de Juan Crisóstomo y Gregorio de Nacianceno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad de Jesús.

       La fiesta que asociaron con la Navidad era el Saturnal romano, del 17 al 23 de diciembre, en honor de Saturno, dios de la agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas, diversiones y banquetes, al mismo tiempo, se celebraba en el norte de Europa una fiesta similar, conocida como Yule, en la que se quemaban troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para conseguir que el sol brillara con más fuerza. Una vez incorporados esos elementos, en la edad media se añadió el nacimiento y los villancicos a sus costumbres, en esa época el banquete era el punto culminante de las celebraciones, el árbol de navidad originario de zonas germanas, se extendió por otras áreas de Europa y América, los villancicos fueron recuperados y se compusieron nuevos.

       Las tarjetas se empezaron a utilizarse en la década de 1870 aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846. La imagen de Santa Claus con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención reciente, aunque la leyenda del llamado “Papá Noel” proceda en parte de san Nicolás.

       Las costumbres, mitos y leyendas que se le fueron sumando a la navidad, provienen de muchos países diferentes, esa fiesta se celebra el 25 de diciembre como el nacimiento del “niño Jesús”; sin embargo, es una fiesta babilónica.

       Nacimiento viene del latín Nati-vitá (nacimiento que da vida), El vocablo fue sufriendo cambios hasta pronunciarse sólo como navidad, usado erróneamente para festejar el nacimiento de Jesús.

Aunque el origen pagano de estas celebraciones es muy burdo y se manifiesta en forma evidente, hay otras que, siendo también paganas, están sutilmente encubiertas con apariencia de cristianismo para engañarnos y hacernos creer que está bien que las celebremos. Es necesario entender que tampoco debemos celebrar las fiestas judías como lo propone la secta de los judaizantes, especialmente porque la iglesia no es ni judía ni gentil sino que Dios hizo de judíos y gentiles un nuevo pueblo con un Nuevo Pacto.

Cesar Ángel

Fuentes: 

Febrero 10 de 2016

Puede hacer uso de este material sin animo de lucro y citando al autor y la pagina: Evangelio primitivo


3 comentarios:

  1. Exelente enseñanza me ha s8do muy uril para corroborar algunas enseñanzas que ya conocia y para ampliar aun mas lo aprendido.Muy importante com0artir este conocimiento para que pueda ser aprovechado por quienes aún siguen siendo engañad por las falsas doctrinas
    BENDICIONES

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  2. Exelente enseñanza me ha s8do muy uril para corroborar algunas enseñanzas que ya conocia y para ampliar aun mas lo aprendido.Muy importante com0artir este conocimiento para que pueda ser aprovechado por quienes aún siguen siendo engañad por las falsas doctrinas
    BENDICIONES

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    1. Saludos Alvaro. Nos complace su comentario y nos motiva a seguir adelante en la publicación de mensajes de sana doctrina. Gracia y Paz

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